domingo, 1 de junio de 2014

Sensores en el smartphone para hacer un mapa de la contaminación


Científicos alemanes desarrollan un sistema que permitirá medir la polución de polvo fino de forma colaborativa

Científicos alemanes están desarrollando un sensor que se podrá conectar a los 'smartphones', y que permitirá medir la contaminación de polvo fino. De ese modo, con la colaboración de los usuarios de a pie, se podrá crear un mapa muy preciso de la polución en todos los lugares. El sistema funciona haciendo fotografías con luz en determinadas frecuencias, y midiendo la dispersión provocada por el polvo o el humo. Por Carlos Gómez Abajo.


Cualquier usuario de 'smartphone' podrá colaborar en un mapa de contaminación. 
Imagen: Patrick Langer. Fuente: KIT.

Fotos de Pekín y, más recientemente, de París, ilustran claramente el alcance de la contaminación de polvo fino en las grandes ciudades. Pero ¿qué pasa con nuestro entorno directo? ¿Cuál es la concentración de contaminación cerca de nuestra ruta para correr favorita? 

Los científicos del Instituto de Tecnología de Karlsruhe (KIT), de Alemania, están desarrollando un sensor que se puede conectar fácilmente a los teléfonos inteligentes. En el futuro, sus usuarios participarán en la elaboración de un mapa de la contaminación mediante la detección participativa. La precisión del mapa será más alta cuanta más gente participe. 

El principio de las mediciones de polvo fino utilizando un teléfono inteligente es el de los sensores ópticos simples. "En lugar de la luz LED convencional por infrarrojo de los sensores, la linterna del smartphone emite luz en la zona de medición. Esta luz es dispersada por el polvo o el humo que pueda existir. La cámara sirve como un receptor y toma una imagen que representa el resultado de la medición. El brillo de los píxeles se puede convertir después en la concentración de polvo", explica el científico computacional Matthias Budde, que ha desarrollado el sistema, en la nota de prensa de KIT. 

Los científicos han llevado a cabo mediciones comparativas para demostrar que el principio funciona. Los sensores de teléfonos inteligentes aún no son tan precisos como los instrumentos especializados. Sin embargo, sus costes son mucho más bajos. "Los detectores en las estaciones de medición oficiales son muy precisos, pero también muy grandes, muy caros, y estáticos. En Karlsruhe, por ejemplo, sólo hay dos estaciones de medición", recuerda Budde. 

Su plan es mejorar la precisión mediante una alta densidad de medición. Las mediciones realizadas con muchos sensores, adyacentes entre sí, pueden combinarse entre sí para conseguir resultados con una menor imprecisión. Debido a su gran proximidad, los sensores también pueden ser calibrados unos respecto a otros. 

Imán 

Se prevé que el sensor se conecte al teléfono inteligente por medio de un imán, por ejemplo. No hará falta adaptar la electrónica. Los usuarios que quieran unirse a la colaboración tendrán que descargar la aplicación correspondiente. En el punto de medición deseado, el sensor estará conectado al teléfono móvil y los usuarios tomarán una foto o un vídeo para la medición. 

Las imágenes pueden ser evaluadas localmente o transmitidas a un sistema informático que combina los datos con otras mediciones y los envía de vuelta. El dato de concentración de polvo fino aparece entonces en el teléfono. 

En la actualidad, el sensor puede medir concentraciones de aproximadamente un microgramo por metro cúbico. Esto es suficiente para la detección de polvo grueso y humo, pero no para las concentraciones de polvo finos típicas, en el rango de los microgramos. 

Los científicos planean ahora aumentar aún más la sensibilidad de los sensores. Esto se puede lograr, entre otros modos, mediante el uso de lentes hemisféricas. Esto lo han aplicado los científicos de KIT en un segundo prototipo mucho más pequeño. Además, se seguirán desarrollando los algoritmos de evaluación y los propios smartphones.

En el futuro, los dispositivos ya no comprimirán las fotos de forma automática, sino que también serán capaces de suministrar los datos en bruto. Esto promete aumentar aún más la precisión de los resultados de la medición. Budde calcula que un sensor de teléfonos inteligentes capaz de detectar el polvo típico fino será desarrollado en el transcurso del próximo año. 

La tesis doctoral del científico, sin embargo, no sólo se ocupa de un mayor desarrollo del sensor y de las posibilidades de generar un mapa de contaminación, sino también de la cuestión de cómo motivar a los ciudadanos a que participen. "Muchas personas están intrínsecamente interesadas ​​en estas ofertas, porque ven un beneficio para ellos y para los demás", dice Budde. 

Para los que disfrutan de los juegos, un sistema de gamification sería factible. Los usuarios pueden obtener puntos por la recogida de datos o mediciones en ciertos lugares. 

Además, la protección de datos es un aspecto importante. "Los usuarios tienen que estar seguros de que el operador evite que sus datos sean espiados o robados y los utilice para otra cosa que no sea el mapa de la contaminación". Una opción es la agregación de datos, gracias a la cual los datos se combinan y empaquetan de tal manera que ya no pueden ser asociados a una persona concreta. 

Bosques amenazados 

Una iniciativa reciente va en la línea de hacer mapas participativos relacionados con el medio ambiente. El Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés), Google, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y un grupo de más de 40 socios internacionales han puesto la plataforma Global Forest Watch, que permitirá monitorizar en tiempo casi real la evolución de los bosques de todo el mundo, y prevenir y combatir su deforestación. 

Las comunidades indígenas podrán además subir alertas y fotografías cuando invadan sus tierras. También las organizaciones no gubernamentales pueden identificar puntos críticos de deforestación, movilizar la acción y reunir pruebas para que los gobiernos y las empresas se hagan responsables.

FUENTE: www.tendencias 21.net

sábado, 3 de mayo de 2014

“Se puede crecer de otra forma; con redistribución, sostenibilidad y equidad”

José Illana:  Expertos se reúnen para pensar un modelo de crecimiento alternativo al basado en el PIB, en una nueva edición de “Diálogos en la Granja”


Por Rosae Martín 

Durante los días 7 y 8 de mayo La Granja de San Ildefonso en Segovia acogerá una nueva edición de "Diálogos en la Granja". El tema a tratar es el modelo actual de crecimiento, bajo la pregunta: ¿se puede crecer sin crecer? Los expertos que participarán en este think tank expondrán alternativas a un modelo de progreso basado principalmente en el PIB de un país. Este indicador está sujeto a revisión en la actualidad, al no responder al paradigma económico, cultural y social en el que estamos inmersos. Por Rosae Martín Peña.




"Diálogos en la Granja". Fuente: http://www.dialogosenlagranja.es

El modelo de crecimiento actual tiene un tope, tanto por el lado de los recursos estratégicos como por el de la energía, el agua y el suelo, que son recursos escasos. También en la distribución y el acceso a los mismos de grupos cada vez más reducidos. 
  
Frente a este diseño de excelencia económica, que toma como base del progreso el incremento anual del PIB de un país, surgen voces discordantes desde el mundo empresarial y académico, que apuestan por una revisión de los medidores de crecimiento actuales, y abogan por otros que incluyan como prioridad valores de sostenibilidad social, empresarial y económica. 

  "Crecer sin crecer" 

En el año 1972, el Club de Roma ya planteó en "Los límites del crecimiento", que el ritmo actual de crecimiento cuantitativo del planeta no sería suficiente para cubrir las necesidades de la población mundial. 
  
José Illana, fundador de Diálogos en la Granja, y socio fundador de Quiero salvar el mundo haciendo marketing, donde empezó todo,  cuenta a Tendencias 21 como crecer sin centrarnos solamente en el PIB.

¿Desde cuándo el progreso viene medido por lo que determina el PIB de un país?

Desde que en los años 30 del pasado siglo se definió el PIB, existen serias dudas sobre si es o no un indicador válido para determinar el progreso de las sociedades. Es un valor macroeconómico, que tiene una validez determinada; no es un indicador absoluto de la riqueza total o de la actividad total de un país o una región. Y en todo caso, no incluye ni el valor monetario de muchos trabajos fundamentales para el mantenimiento de la vida (el trabajo de las personas que cuidan a sus familias, por ejemplo) ni la mayor parte de la economía sumergida. Y esto no se sabe de ahora, sino que hasta su "inventor", Simon Kuznets, ya advirtió de las propias limitaciones del indicador. 

¿Cómo se puede crecer sin que crezca necesariamente el PIB? 

Pues eso es lo que vamos a intentar determinar en Diálogos en la Granja. Lo que sí parece claro es que el modelo lineal de una economía que extrae recursos y los convierte en bienes que se venden y en un plazo cada vez más corto se tiran convirtiéndose en basura es insostenible. ¿Puede el PIB recoger la riqueza de una economía circular, en la que las cosas tengan varias "vidas"? ¿Debería recoger todas las deseconomías, todas las repercusiones negativas de un modelo productivo daniño, perjudicial, tóxico para las personas y para todos los seres vivos? A ver si por querer mantener un PIB creado en un contexto que es por completo diferente al actual, nos vamos a cargar el marco en el que desarrollamos toda nuestra vida y nuestra actividad. No world, no business. El paradigma está cambiando, y quizá los indicadores deban cambiar con él. 

¿Por qué actualmente el interés de gobiernos y países se centra en el factor del crecimiento y no en cómo se crece? 

Bueno, algo está cambiando. Nosotros queremos contribuir a esa reflexión con Diálogos en la Granja. Creemos que podemos aportar algo de valor al proceso en el que estamos todos metidos. Se puede crecer de otra forma. Quizá haya que incluir en los indicadores elementos de redistribución, de sostenibilidad, de equidad. Pero los gobiernos son personas a las que se elige cada equis años, y saben que el PIB tal como está ahora definido está más o menos relacionado con el empleo. Y eso tiene su importancia a la hora de ser reelegido, por ejemplo. Eso un político no lo va a perder de vista porque para él el PIB es un indicador valioso de cómo le va a ir, a él y a su partido, en el corto plazo. 

El Club de Roma ya habló de los límites del crecimiento en 1972. ¿Cuáles podrían ser las consecuencias de seguir obviando estos límites? 

Como he dicho antes, una economía lineal es insostenible porque los recursos no son infinitos, ni el planeta tiene infinita capacidad de absorber lo que con esos recursos estamos produciendo. Comprar, tirar, comprar... va bien para un modelo lineal pero es necesario otro modelo de crecimiento más sostenible. Y cuando hablo de sostenibilidad no me refiero sólo al concepto de "ecología", sino a la sostenibilidad económica de las propias empresas. El modelo está cambiando. 

¿Qué tipo de soluciones se pueden dar en un mundo limitado donde los puestos de trabajo tradicionales ya no tienen cabida y además han resultado no ser sostenibles? 
  
Quizá cuando uno está en medio de la tormenta, en medio de un cambio revolucionario, no tiene la perspectiva suficiente para definir eso claramente. Sí parece que lo que llamamos "economía digital" no genera tanto empleo como la industrial. Habrá que verlo. ¿Estamos seguros de que el trabajo, y los beneficios, están bien repartidos? 
Por otra parte, un nuevo modelo económico quizá dé lugar a nuevos empleos. Hace 20 años nadie imaginaba que tendríamos medio centenar de aplicaciones en nuestro móvil. Hay nuevas actividades y nuevos empleos. 

El concepto de progreso va ligado de algún modo al de crecimiento lineal, ¿no sería necesario también renovar el concepto de progreso y de modelo productivo? 

De eso estamos absolutamente convencidos. O cambia el modelo o vamos a tener que cambiar de planeta, y no creo que eso sea factible. 

En esta nueva edición de los Diálogos de la Granja participarán una serie de expertos que proceden del mundo de la empresa, (Francisco Hortigüela, Vincent Rosso, Félix Muñoz); de la sostenibilidad económica, social y ambiental (Teresa Ribera, Luis Miguel Barral, Helena Ancos, Natalia Pedrajas); del mundo académico (José Luis Fernández, Jordi Sevilla); y de la innovación (Carlos Mataix). 

Los diálogos se estructurarán en dos partes. La primera estará dedicada a la exploración y el diagnóstico de los retos, y de las oportunidades que plantea un mundo donde el crecimiento económico tiene que volver a ser útil para la sociedad, para las personas y para ello ha de tener en cuenta los recursos de los que dispone, el medio ambiente y la distribución de la riqueza. 

La segunda sesión, que tendrá lugar el día ocho de mayo, se dirigirá a identificar las limitaciones con que se encuentra este proceso de cambio puesto ya en marcha. 

Ahora el verbo útil es "crear" 
  
Para  Luis Miguel Barral, socio fundador de Two Much Research Studio , la frase de que  el mundo es limitado "tiene mucha miga", y añade "si pienso en el mundo-planeta como un contenedor de todas las materias nutrientes que los seres vivos necesitamos, sí tiene sentido hablar de mundo limitado. Pero creo que es una visión limitada esta del mundo limitado. La del contenedor es una metáfora que, de aceptarla sin más, nos conduce a entender la vida como una competición entre organismos que se disputan ese capital finito". 
  
Además, para Barral esta metáfora del mundo limitado estimula la ansiedad de todos los jugadores por alcanzar un cierto nivel por encima del promedio, que según sus palabras : "lo que garantiza es una diferencia positiva a favor respecto a otros jugadores (los que están por debajo). Esta visión legitima la creencia de que sobresalir aporta una mayor probabilidad de éxito en la competencia por sobrevivir". 
  
Por otro lado, la visión del fundador de Two Much es más optimista al ver a los propios seres humanos como un mundo de capacidad ilimitada, que son capaces de poner en juego su propia versión del mundo "si concebimos que el mundo además de un contenedor de nutrientes está formado por millones de seres con capacidad ilimitada de desarrollar lo que les entusiasma, entenderemos fácilmente que la estrategia más beneficiosa es aprender a detectar y a conectar con eso que nos hace únicos, y favorecer los intercambios". 
  
Miguel termina: "Visto desde esta perspectiva no tiene sentido querer formar parte de “los más...”, porque nadie puede ser más tú que tú mismo. Ya no es necesario competir, ahora el verbo útil es crear". 

Fuente: www.tendencias21.net 
  

miércoles, 19 de febrero de 2014

La geometría de los seres vivos busca la eficiencia energética


Explican en qué se parecen un árbol y un tigre, añadiendo una nueva variable a una antigua ley de la biología

A principio de los años 30 del siglo XX, el biólogo suizo Max Kleiber estableció una ley que explicaba la relación entre la forma y el funcionamiento de los seres vivos. Un equipo internacional de científicos ha añadido ahora una nueva variable a esa ley. Así han explicado como el árbol y el tigre llegaron a ser igualmente eficientes a nivel energético, en el transcurso de su evolución. 
Por Marta Lorenzo


¿Por qué el corazón de un ratón late más o menos el mismo número de veces en toda su vida que el de un elefante, a pesar de que el primero vive un año y el segundo hasta 70? ¿Por qué son tan distintos los árboles de los tigres? 

A principio de los años 30 del siglo XX, el biólogo suizo Max Kleiber‎ estableció una ley (la ley de Kleiber) que explicaba en parte la cuestión de por qué el tamaño influencia la forma y funcionamiento de los animales y del resto de seres vivos. 

La ley versa sobre la relación entre el ritmo metabólico de los seres vivos y sus masas. Dice que la tasa en que un organismo produce energía para vivir a partir de las calorías consumidas (tasa metabólica) es proporcional a la masa de su cuerpo elevada a la potencia ¾. 

Según esta ley, las formas biológicas seguirían por tanto una “pauta” para utilizar la energía de manera eficiente. Dicha pauta explicaría las diferencias entre el “funcionamiento” de los corazones del ratón y el elefante, pero también otras muchas diferencias en las formas y geometrías de las especies animales y vegetales. 

El árbol y el tigre 

Pero, aunque aceptada durante generaciones, la ley de Kleiber no ha sido nunca completamente comprendida. Para entender por qué, consideremos un árbol y un tigre. 

En términos evolutivos, el árbol “solo” tiene que convertir la luz solar en energía, dentro de una estructura más o menos estable. Para hacer esta tarea de la manera más eficiente posible, cuenta con muchas superficies, las de sus hojas; una superficie general que es casi la misma que su volumen; y un flujo de nutrientes por su interior que circula a una velocidad constante, independientemente de su tamaño. 

Si se tienen en consideración estas variables, y se calcula la relación entre la masa de las diferentes especies de árboles y sus metabolismos, el cálculo sí se ajusta a la ley de Kleiber. 

Sin embargo, en el caso del tigre, la cosa no parece tan sencilla. Para nutrir su masa, este animal necesita combustible. La quema de ese combustible, además de generar la energía necesaria, produce un exceso de calor corporal, del que el tigre debe deshacerse para no quemarse. ¿Cómo encaja esta circunstancia en dicha ley?

Científicos de la Universidad de Maryland (EEUU) y la Universidad de Padua (en Italia) han descubierto un factor que parece completar y explicar completamente la ley de Klieber para este caso. 

Se trata de una variable crucial que hasta ahora había sido pasada por alto, según explican los propios investigadores en un comunicado de la Universidad de Maryland: la velocidad a la cual los nutrientes son transportados por todo el cuerpo de los animales, calentándolo. 

Los científicos calcularon la velocidad a la que el corazón de los animales bombea sangre y descubrieron que la velocidad del flujo sanguíneo es igual a la masa de los animales elevada a la duodécima potencia. 

“Los animales necesitan ajustar el flujo de nutrientes y calor a medida que sus masas cambian, para mantener la mayor eficiencia energética posible”, señalan. “Por eso, los animales necesitan una bomba –el corazón- y los árboles no”. 

Añadiendo esta información a la ecuación, los investigadores descubrieron que habían logrado una explicación completa de la ley de Kleiber: “Una respuesta elegante es a veces la correcta. Esta respuesta es elegante porque usa argumentos geométricos muy simples”, afirma el físico Amos Maritan, también de la Universidad de Padua. 

“No hace referencia a ninguna estructura especializada. Presenta muy pocas condiciones previas. Se tienen dos linajes, plantas y animales, que son muy diferentes y han llegado a la misma conclusión. Es lo que se denomina evolución convergente, y el resultado sorprendente es que esto ha sido propiciado por física y matemáticas subyacentes”. 

Otro de los autores del estudio, el botánico de la Universidad de Maryland, Todd Cooke, explica que de esta forma: “Las geometrías de plantas y animales han evolucionado más o menos en paralelo. Los seres vivos primigenios tenían cuerpos simples y bastante distintos, pero la selección natural ha actuado en los dos grupos de tal manera que las formas de árboles y animales modernos cuenten, sorprendentemente, con una eficiencia energética equivalente”.

FUENTE: www.tendencias21.net

domingo, 22 de diciembre de 2013

¿Qué podemos hacer por la sostenibilidad?

Bitácora



Pero, ¿qué es sostenible? Esta es la primera cuestión que debemos abordar antes de meternos en materia. Es el equilibrio entre lo económico, lo social y lo ambiental. Entre lo social y lo económico está lo equitativo; entre lo social y lo ambiental hay un mundo visible; y entre lo ambiental y lo económico, lo viable. En el centro de todo, lo sostenible. El objeto del desarrollo sostenible es hacer los proyectos viables, unificando los tres pilares anteriores. 

Hay distintos discursos sobre el término. Los más liberales apuestan por el aumento de la producción, consumiendo y generando menos residuos. Los ecologistas dicen que hay que dejar de realizar ciertas actividades productivas hasta que se demuestre que no son perjudiciales para el medio ambiente. Otros defienden el crecimiento económico, pero teniendo en cuenta que el respeto a la naturaleza no se podría dar sin reducir la producción económica, ya que estamos sobreexplotando el planeta. 

Hay unas reglas básicas para que se dé la sostenibilidad. Ningún recurso contaminante debería ser utilizado de no poder ser reciclado o reabsorbido por la naturaleza. 

Ahora bien, ¿qué “actos sostenibles” podemos hacer nosotros como ciudadanos del mundo? 
Actualmente está muy de moda el uso de la e-factura, y se está implantando rápida y exitosamente en países europeos y latinoamericanos. Con el uso de las TIC se puede reducir el consumo de recursos, por ejemplo con la desmaterialización por el uso de herramientas como la “nube” para el almacenamiento de información, el uso de la videoconferencia, podemos reducir los traslados a otra ciudad para nuestras reuniones; con la domótica, podemos controlar el consumo de energía en nuestras casas; con el coche eléctrico… 

La tendencia actual es cambiar de móvil cada dos años. Teniendo en cuenta de media se venden al año unos 1.200 millones de dispositivos el reciclaje es una buena opción, ya que el 90% de sus materiales se pueden reutilizar. Incluso sería bueno a la hora de comprar uno nuevo, fijarse en el gasto de energía de las piezas, usando por ejemplo un cargador de consumo reducido o el uso de materiales reciclados en su fabricación. 

Grandes grupos como Telefónica recogieron altas cifras de terminales, nada menos que unas 150 toneladas para su posterior reutilización en 2012 y unas 70 para su reciclaje. 

Contribuir a la conservación del medio ambiente es cosa de todos y todos podemos contribuir diariamente con gestos cotidianos y domésticos: uso de bombillas de bajo consumo en hogares; apagar los aparatos electrónicos cuando no estén funcionando; utilizar portátiles, que consumen un 50% menos que los ordenadores de sobremesa; poner el lavavajillas o la lavadora cuando estén completamente llenos; consumir papel reciclado e imprimir por las dos caras en oficinas y colegios; usar el transporte público; adquirir ropa fabricada con materias primas naturales, como las fibras vegetales, seda o algodón. Así contribuiremos a la reducción de la contaminación ambiental, a prevenir problemas de la piel y garantizaremos un comercio equitativo y justo. Aunque todas ellas son tareas obvias, no es menos cierto que pocos ciudadanos las tenemos incorporadas a nuestras costumbres, cosa fundamental si queremos reducir el calentamiento global y obtener una gestión sostenible a largo plazo de los recursos naturales. 

Sin embargo, aún nos queda mucho camino por recorrer. Hay puntos en los que el desarrollo sostenible no está claro: las políticas de las naciones sobre la educación no son efectivas, ya que los fondos siguen siendo insuficientes y la falta de compromiso aún está latente. De nuevo las nuevas tecnologías pueden echarnos una mano: el e-learning (pensemos por ejemplo en los MOOC) y el mobile learning (la enseñanza a través del aplicaciones móviles), por la alta penetración del mismo acercan la educación a muchas más personas. 

Y las empresas? ¿Qué pueden hacer? Son muchas las que apuestan por la llamada sostenibilidad corporativa. No por “buenismo”, sino porque lo ven rentable. Por ejemplo, según un informe reciente de KPMG, el 87% de las compañías identifica oportunidades comerciales derivadas de sus políticas de responsabilidad corporativa 

Una empresa del Ibex-35 como Telefónica trabaja día a día para conseguir transformar posibilidades de sostenibilidad en realidad, con el fin de crear valor tanto para sus empleados o clientes como para toda la sociedad. 

Su política de sostenibilidad se basa en la gestión y en las oportunidades esenciales al desarrollo económico, medioambiental y social, con una visión de largo plazo, manteniendo siempre una organización responsable e íntegra de la empresa. Enfocar el negocio desde un punto de vista de gestión de riesgos y oportunidades permanentes al desarrollo económico, medioambiental y social es fundamental para el grupo español. Su idea es que en los mercados se reduzca la prima de riesgo, y en cuanto a los clientes, aumentar la diferenciación y valor de marca, ayudando también a fidelizar a los empleados. 

En el ámbito de los riesgos han extendido a todas las operaciones en el mundo su código ético o Principios de Actuación. Basándose en ellos, desarrollando políticas, procedimientos y proyectos para todo el grupo. Muchas veces es una labor de hormiguita, que implica a todas las áreas de la empresa. Como prueba de los avances conseguidos, la OCDE, Naciones Unidas y Banco Mundial acaban de considerar a la Oficina de Principios de Actuación del grupo, un caso de éxito. 

La compañía presidida por César Alierta, considerada una de las mejores compañías telco del mundo según DJSI, lanza con esta finalidad “M-Inclusión ”. Una iniciativa financiada por la Comisión Europea para crear, gracias a una plataforma online, un marco para la cooperación entre desarrolladores de soluciones móviles y personas con bajo poder económico, con enfermedades o con discapacidad. 

En su informe de sostenibilidad declara su firme compromiso por la reducción de las emisiones de CO2. Así mismo destacan proyectos de eficiencia energética o servicios GreenTIC para aumentar la sensibilización a la importancia de las TIC y de las oportunidades para crear una economía verde y edificar ciudades sostenibles e inteligentes. Otros proyectos recientes son Talentum, para fomentar el empleo para jóvenes universitarios o Atam, asociación que ha cumplido recientemente 40 años al servicio y atención de personas con problemas de discapacidad. 

Cada uno debe aportar nuestro granito de arena para la consecución del equilibrio en nuestro planeta. 

FUENTE: www.tendencias21.net blog de telefónica

domingo, 15 de diciembre de 2013

Convierten el dióxido de carbono en metanol en un solo paso y con una eficacia casi total


El método ya puede ser implementado en la industria, aseguran los investigadores

Investigadores del Instituto Catalán de Investigación Química, de Tarragona, han conseguido convertir el dióxido de carbono en metanol hasta con un 95% de eficacia, y en un solo paso. El método ya puede ser implementado en la industria, aseguran los científicos, y consiste en hacer pasar el gas junto con hidrógeno a altas presiones por un reactor que contiene un catalizador de cobre, zinc y aluminio.



El dióxido de carbono es uno de los gases que contribuye en mayor medida al efecto invernadero, fenómeno relacionado con el cambio climático. Las emisiones de CO2 han aumentado vertiginosamente desde la revolución industrial y se prevé que continúen ascendiendo; por tanto, la búsqueda de una estrategia que ayude a disminuir la concentración de CO2 en la atmósfera se ha convertido en uno de los principales retos de este siglo. 

La captura y almacenamiento de CO2 y su reciclaje en otros productos menos contaminantes y útiles para la industria química son las principales soluciones que proponen los científicos. 

Por primera vez, un equipo de investigación liderado por Atsushi Urakawa en el Instituto Catalán de Investigación Química, en Tarragona, ha conseguido optimizar el proceso de transformación de dióxido de carbono en metanol, alcanzando conversiones del 95% en un solo paso. 

"La conversión de CO2, una molécula muy estable, mediante este método es extraordinariamente eficiente y el método ya puede ser implementado en la industria", asegura el profesor Urakawa en la nota de prensa del ICIQ.


Proceso versátil 

El método, publicado en la revista internacional Journal of Catalysis, consiste en hacer pasar el gas junto con hidrógeno a altas presiones por un reactor que contiene un catalizador de cobre, zinc y aluminio. 

Este proceso diseñado por Urakawa es además muy versátil y flexible, ya que permite la conversión del metanol generado en el reactor en otros productos químicos como dimetiléter, olefinas y otros hidrocarburos, mediante simples modificaciones en el catalizador o la presión del reactor. 

"Esta nueva aproximación hacia una conversion eficiente de CO2 abrirá nuevos y estimulantes debates sobre el reciclaje químico del dióxido de carbono y el uso del metanol como la nueva divisa química del futuro tanto en industria como en el mundo académico", concluye Urakawa. 

Esta tecnología es el objeto de una solicitud de patente presentada por el ICIQ y se ofrece al sector industrial para su desarrollo y comercialización mediante acuerdos de licencia o proyectos de desarrollo conjuntos.

Referencia bibliográfica: 

Atul Bansode, Atsushi Urakawa: Towards full one-pass conversion of carbon dioxide to methanol and methanol-derived products. Journal of Catalysis Volume 309, January 2014, Pages 66–70.

FUENTE: www.tendencias21.net

sábado, 9 de noviembre de 2013